“Quizá no haya arte al que el europeo se acerque con tanta desconfianza como el arte africano. Por lo pronto, se le niega la categoría de ‘arte’. De esta manera, se marca una distancia entre estas creaciones y la postura europea, dejando manifiesta una falta de consideración que, a su vez, ha dado pie a una terminología despreciativa. Esta distancia, y los prejuicios que de ella se derivan, dificultan cualquier evaluación estética, incluso la imposibilitan porque semejante evaluación presupone en primer lugar cierta familiaridad.” Carl Einstein (1915)
En la lección sobre análisis y valoración socioeconómica del medio ambiente nos enfrentamos a diversos problemas: ¿Pueden analizarse y valorarse realmente los bienes ambientales desde una perspectiva de base socioeconómica? ¿Comprenden estos análisis y valoraciones todas las funciones del medio ambiente? ¿Cómo enlaza el proceso de valoración de los bienes ambientales, generalmente de tipo público, en el contexto de la evolución del paradigma de crecimiento económico hacia el de desarrollo sostenible?
Me parece conveniente insistir en el hecho de que la valoración económica en la evaluación ambiental se ha subestimado por dos razones: 1) la valoración económica de impactos socioeconómicos forma parte de los impactos positivos; 2) la práctica de EA se ha realizado desde ámbitos poco familiarizados con las técnicas económicas. A pesar de ello, los métodos de análisis y valoración económica pueden ser importantes en la función objetiva de la EA para tomar mejores decisiones. Los métodos más comunes son: 1) análisis coste-beneficio; 2) análisis de impacto económico, 3) valoración económica del medio ambiente; y 4) valoración de daños ambientales.
Para acompañar el desarrollo del tema he escogido como vector de referencia conceptual el libro La escultura negra (Negerplastik) (1915), de Carl Einstein; y como referencia material diversas obras artísticas de la tribu centroafricana fang.
Puede descargarse la presentación de la lección en: escultura negra y valoración ambiental






Claro que muchos pretenden amar a la naturaleza. Lo mismo que todos quieren la libertad. Pero de hecho hace mucho que han perdido la naturaleza. Ya no la ven. Por no hablar de oírla u olerla, de degustarla o tocarla. Y si alguna vez se fijan en ella, pese a ello no la ven: hace tiempo que han perdido las condiciones para una amplia visión de conjunto, espacial y temporal. Nils Udo, Towards Nature, 2005:19







